Qué nos conviene más como país, ¿los coches eléctricos o el GNV?

Los últimos años nos han traído un sinfín de opciones de compra de vehículos eléctrico e híbridos para ahorrar dinero en el momento de carga, y para reducir los efectos negativos del uso del coche en el medio ambiente. Como es bien sabido, los motores de combustión interna, aquellos que queman diesel, gasolina, GLP o gas natural vehicular (GNV), emiten algunos gases de efecto invernadero (GEI) como lo son el monóxido de carbono, el dióxido de carbono, y el NOX, entre otros. La retórica actual nos lleva a pensar que los vehículos eléctricos no emiten GEI, por lo que al usarlos estamos ayudando a cuidar el medio ambiente. Pero ¿qué tan cierto es esto?

Si es claro que los vehículos que consumen energía eléctrica no “queman” dichos combustibles en sus motores, no nos queda tan claro los efectos secundarios de utilizar la energía eléctrica como fuente de movilidad. Hay que dar un paso atrás en la cadena de valor y entender cómo llega la energía eléctrica a nuestro coche en primer lugar.

Normalmente, los coches híbridos y eléctricos son cargados en casas habitacionales. La energía eléctrica llega a las casas habitacionales por medio de la red de transmisión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y esta recibe la energía de centros de generación. Según el Sistema de Información Energética (SIE) de la Secretaría de Energía, en el 2020 el 77% de la energía del país se produjo con fuentes fósiles, y el 23% se produjo con fuentes renovables.

La clave de este análisis es que del 77% de la producción eléctrica generada con fuentes fósiles, el gas natural es responsable de la generación del 81% de la muestra. El otro 19% se genera con combustibles fósiles más sucios que el gas natural como lo son el carbón, el diesel, o el combustóleo.

Así, cuando usas un coche eléctrico, el 62% de tu energía proviene del gas natural, el 23% proviene de fuentes renovales o verdes, y el 15% de fuentes más contaminantes que el gas natural.

De esta manera, el efecto positivo de generar energía a base de fuentes renovables prácticamente se netea con el efecto negativo de generar el 15% de la energía a base de fuentes sucias como el diesel, carbón o combustóleo. Desde el punto de vista del impacto al medio ambiente, se vuelve prácticamente indiferente el usar un coche a GNV o a base de energía eléctrica, pues la mezcla de combustibles que se utilizan en las plantas de generación a nivel nacional tiene el mismo impacto en materia de emisiones que el utilizar el GNV.

¿Y qué hay del costo? Mientras que un Tesla se vende en la CDMX a más de $1,000,000, el costo de convertir un coche de gasolina a GNV solo asciende a los $25,000. Por una inversión de una cuarentava parte del valor de un coche eléctrico, puedes tener un impacto similar en la reducción de producción de GEI en el medio ambiente que el generado al comprar un coche eléctrico.

El bajo costo de convertir un coche a GNV, y las fuentes de producción eléctrica en México hacen del GNV un combustible de transición de gran importancia para el país a medida que México migra sus fuentes de generación eléctrica hacia un futuro más verde.